Pasar hambre con la esperanza de mover los números en la balanza y perder algunos kilos parece ser una buena idea, pero hay una trampa en eso.

Mientras más pases hambre, más resistente se hacen tus almacenamientos de grasa

La razón por la que sucede esto la podemos ubicar desde nuestros ancestros, quienes vivían sin la conveniencia de tener locales de comida rápida y a menudo no sabían cuando volverían a comer.

Como resultado, el cuerpo humano evolucionó  para almacenar esas reservas de grasa para prevenir que nuestro almacenamiento de energía se agote muy rápido y para aumentar la supervivencia.

Todo es acerca de la preservación de la especie, en realidad.

Las malas noticias es que el botón de seguridad de supervivencia todavía esta encendido, lo que significa que hay un diferente alcance para una pérdida de peso efectiva.

Las buenas noticias es que la respuesta a este acertijo para perder peso es sencilla – comer alimentos y seguir estrategias que enciendan tu metabolismo y te dejen una sensación de llenura y de satisfacción.

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